









No sé si es correcto, pero muchas veces me resulta inevitable. Miro mi vida, miro tu vida y……… me da bronca. Me da bronca que siempre estés pidiendo más. Me da bronca que nunca estés plenamente conforme. Me da bronca que siempre hagas lo mismo.







Te acercas, te pones al alcance y… Cuando, con gran esfuerzo, uno tiene la ilusión de haberse acercado a vos, tú te alejas. Para que uno siempre siga en la necesidad de crecer y buscarte. Para que uno siempre tenga la seguridad de que no ha llegado. Y eso, ¿sabes?, me da bronca.
Uno siente la necesidad “de algún masaje al ego”. Que nos digas que hemos estado bien. Que nos hagas saber que hemos estado acertados. Que nos podemos quedar, por un tiempito, tranquilos.
Pero no haces eso. Como si te agradase hacernos sentir inquietos, vernos siempre buscando. En eso consiste nuestro ser seguidor tuyos, en estar en una constante búsqueda. Siempre estás jugando con nosotros a una permanente escondida.
En oportunidades te dejar entrever fácilmente. En oportunidades cuesta descubrir dónde te has escondido.
Cuando uno cree tener la seguridad de haberte encontrado tú vuelves a esconderte y esa seguridad dura muy poco. Parecería como que te encontramos en partes y siempre el todo continúa escondido.
¿Sabes qué es lo que da bronca? No es que tú actúes así porque vos no cambias las reglas del juego. Eres honesto y siempre mantienes las mismas reglas. Pero… tú juegas demasiado bien. Nunca te podemos encontrar por sorpresa. Nunca te podemos encontrar sin esfuerzo de nuestra parte. Sé que encontrarte me implica muchísimo esfuerzo.
Apenas llego a vislumbrarte y ya estás muy bien escondido nuevamente. Y, claro, eso da bronca. Pero, también, eso me lleva a seguir buscándote.
Uno siente una inmensa satisfacción al ver tu cálida sonrisa. Uno siente una inmensa satisfacción al descubrir tu pícara mirada brillante. Y, lógicamente, uno se imagina y sueña con lo gratificante que ha de resultar encontrarte completamente, pero… Ese es tu modo de jugar. Y no lo puedo evitar.
Tú lo sabes y la has visto. Me da bronca tal cosa.
Y, entonces, con bronca, salgo a buscarte nuevamente.
La bronca me dura muy poco tiempo, pero las ansias de encontrarte continúan, perduran.
Así es siempre.
Uno vive con una sensación de inquietud permanente.
Nunca dejar de experimentar esa sensación de necesidad constante.
Lógico que es muy grato esos destellos de vos que uno puede encontrar con cierta frecuencia.
Algún día podrías dejarte encontrar.
Podrías felicitarnos por haberte encontrado.
Podrías, entonces, animarnos a buscarte nuevamente.
Pero, no hay caso, siempre nos dejas con sensación de insatisfacción y con ganas de más.
Y por eso uno, a veces, se enoja con vos.
Pero……. ¡por favor!.......... no me hagas caso y continúa jugando así. Me encanta seguir tu juego.





























Vendía productos adidas como si fueran originales y fue condenada a prisión

Gran convocatoria en la etapa de ReCorre Maldonado realizada en Pan de Azúcar








