"Cómo se llamará", la nueva reflexión del Padre Martín Ponce de León

El hurgar bolsas con basura es algo más poderoso que él. Desde muy niño, para poder sobrevivir, revuelve la basura y pide.
Martin Ponce de Leon 34244332

Con el paso del tiempo he ido aprendiendo su lenguaje.

A la barométrica, termino de muy difícil pronunciación, le llama “el camión de la bostiada”

A la matera, vaya a saber por qué razón, le llama “la termera”

Él no se considera un cuida coches sino un “saca autos”

Me pregunto si debiera manifestar su ocupación qué diría es.

Hace poco me llegaron las quejas de una vecina porque había sacado una bolsa con basura y apareció esta persona, se puso a revolverla y dejó todo desparramado.

El hurgar bolsas con basura es algo más poderoso que él.

Desde muy niño, para poder sobrevivir, revuelve la basura y pide.

Ya tiene todo un “espinel” de lugares donde va a pedir. En oportunidades, según me han contado, anuncia su presencia y su solicitud de algo para comer que pasará a buscar un rato más adelante. Le preparan algo y le esperan con comida pronta pero aparece dos o tres días después o nunca más aparece.

Así es él.

Muchas veces me ha dicho: “Voy al almacén a comprar cigarros y vuelvo” Lo que no aclara es que vuelve al día siguiente o varios días después.

Él no sabe de tiempos ni se mueve por planificación alguna. Como buen gorrión de la ciudad lo mueve el momento y lo que se le ocurra en ese instante.

Hurgar en los tachos o bolsas con basura es una de sus actividades preferidas.

Lleva años haciéndolo. De allí guarda cosas insólitas y muchas veces completamente inservibles pero útiles para él.

Puede pasar largos ratos observando fotos de personas que no conoce y que juntó en algún lugar. Las dobla en varias partes, las guarda y las volverá a mirar dentro de algún tiempo realizando comentarios sobre cada una de ellas.

Puede juntar pequeñas chucherías a la que le falta algún trozo o están completamente inservibles.

Todo le sirve para guardar y amontonar.

Es de esos hurgadores que suelen dejar desparramada toda la basura que minutos antes ni se sabía de su existencia.

Como le critico esa costumbre de revolver basura y juntar porquerías suele esconder lo que ha juntado para introducirla en la casa en algún momento que no le veo.

Puede pasar mucho rato sumergido dentro de una volqueta.

No es que necesite sino que es algo que le resulta irresistible y ello es entendible.

Hoy ya es conocido en la ciudad y no precisaría hurgar pues con lo que le dan y lo que pide podría sobrevivir tranquilamente. Pero hace un tiempo atrás necesito hurgar para subsistir y ello lo tiene incorporado a su forma de actuar.

¿Cómo llamará a esa actitud tan suya?

Sería un buen modelo de “pide pan” (como dice una amiga mía) pero lo suyo no se limita a ello.

Siempre manifiesta que es de la calle y nadie lo va a sacar de allí. Es, sin duda, una gran verdad y con su vida lo demuestra.

No tiene dificultad en dormir en cualquier lugar. En oportunidades hasta se puede dar el lujo de utilizar unos cartones como colchón o cobija.

Pero la gran atracción de la calle, para él, son las bolsas o tachos con basura donde puede revolver a su gusto.

Por ello el título de este artículo. ¿Cómo llamará, él, a su ocupación?

Dentro de su idioma aún nunca le he descubierto haciendo alguna referencia a esa tarea que desarrolla con tanta pasión.

No dudo en que tendrá alguna manifestación particular pero, aún, desconozco la misma.

Solamente él puede definir esa tarea con alguna expresión plena de sentido común pero con el colorido de su originalidad que habrá de despertar una sonrisa cuando la exprese.

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